Recupera tu movilidad y dile adiós al dolor. Especialistas en artroscopia, reconstrucción de ligamentos y reemplazo total de rodilla.
La articulación de la rodilla es una de las más grandes y complejas del cuerpo humano. Es una articulación de carga, lo que significa que soporta el peso del cuerpo y absorbe los impactos en cada paso, salto o carrera. Está conformada por el extremo inferior del fémur (hueso del muslo), el extremo superior de la tibia (hueso de la espinilla) y la rótula. Para proteger estos huesos y evitar la fricción, contamos con el cartílago articular y los meniscos, que actúan como amortiguadores.
Con el paso de los años, el sobrepeso, factores genéticos o lesiones deportivas pasadas, este cartílago puede comenzar a desgastarse. Esta condición, conocida como artrosis de rodilla u osteoartritis, es la principal causa de dolor crónico, rigidez y pérdida de movilidad en adultos mayores de 50 años.
Por otro lado, en pacientes jóvenes o deportistas, los dolores agudos y la sensación de inestabilidad ("la rodilla me falla") suelen originarse por lesiones de los tejidos blandos. Las roturas del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) o desgarros de meniscos son diagnósticos extremadamente comunes en nuestra clínica de traumatología en Martínez de la Torre.
Antes de sugerir cualquier intervención quirúrgica, el Dr. Fredy Sánchez Hirata realiza una evaluación clínica meticulosa. No todas las rodillas dolorosas requieren operación, y el diagnóstico preciso es el primer paso hacia la recuperación.
Siempre se intentará agotar las opciones conservadoras. Estas incluyen:
Si después de meses el dolor persiste e impide realizar actividades básicas como caminar una cuadra o dormir, es el momento de considerar la cirugía de rodilla.
Es una técnica de mínima invasión. A través de incisiones del tamaño de un ojal, se introduce una pequeña cámara (artroscopio) y herramientas quirúrgicas en miniatura.
Ideal para: Reparar o remodelar meniscos rotos, retirar fragmentos sueltos de cartílago, y reconstruir el Ligamento Cruzado Anterior (LCA). La recuperación es extremadamente rápida y el daño a los tejidos circundantes es mínimo.
En ocasiones, la artrosis solo afecta una parte (un compartimento) de la rodilla. En estos casos, no es necesario reemplazar toda la articulación.
El reemplazo unicompartimental preserva tus ligamentos sanos y el cartílago que aún está en buen estado. Esto se traduce en una rodilla que se siente "más natural" y un tiempo de rehabilitación más corto en comparación con un reemplazo total.
Cuando el desgaste es generalizado y severo, la artroplastia total es la solución definitiva. Consiste en revestir los extremos de los huesos desgastados con componentes de aleaciones metálicas avanzadas (cromo-cobalto o titanio) y un espaciador de polietileno de alta resistencia.
Esta cirugía transforma la vida de los pacientes, eliminando el dolor paralizante y permitiendo volver a caminar sin limitaciones.
En casos de reemplazo total, los pacientes suelen estar de pie y dar pasos con andadera el mismo día de la cirugía o al día siguiente. El manejo del dolor es la prioridad. Se realizarán ejercicios isométricos suaves en cama para reactivar el músculo cuádriceps y prevenir coágulos.
Al terminar el primer mes, la inflamación habrá disminuido drásticamente. Dependiendo de la cirugía (artroscopia vs prótesis), el paciente habrá pasado de la andadera al bastón, o caminará de forma independiente. La fisioterapia se enfoca en ganar grados de flexión.
A los tres meses, la rodilla estará estable y fuerte. Los pacientes pueden reanudar actividades como conducir, caminatas largas, nadar o usar bicicleta estacionaria. Una prótesis de rodilla moderna puede durar 15 a 20 años si se siguen las indicaciones médicas.